La acción es el 31 de diciembre en CDMX a las 12:00 a.m. en punto, en casa de un mexicano común.

ACTO PRIMERO

ESCENA PRIMERA

-Suenan las doce campanadas.

-Campanada 1. ¡BAJAR DE PESO! -Campanada 2. ¡AHORRAR! -Campanada 3. ¡SER MILLONARIO! …. Campanada 12. ¡ABUNDANBAMMMVA! Para este momento ya no se puede masticar y tragar debido al exceso de uvas en la boca y evidentemente pronunciar alguna palabra es imposible.

Este pequeño pero realista acto que se repite año con año en la mayoría de los hogares de México es el reflejo de la conducta humana que tiene lugar con una continua interacción entre los determinantes cognitivos (conocimientos), conductuales (comportamiento) y ambientales (medio ambiente). Comer doce uvas y pronunciar deseos al son de las campanadas simboliza doce oportunidades que pretenden empezar a partir del primer día del mes de enero, es decir, borrón y cuenta nueva. Lo que se fracasó el año pasado se puede lograr en doce nuevas mensualidades y sin intereses. Sentimos que tenemos el control de nuestras vidas por doce segundos para cambiar lo que salió mal. Sin embargo, la percepción de control o no control que la persona tuvo sobre los eventos que ocurrieron a su alrededor el año pasado son tan importantes que determinarán el curso de su propia vida para los siguientes doce meses del año nuevo.

Esta percepción es conocida como locus de control (posición ante el control) y es una variable de la personalidad, relativamente estable, que representa la atribución que una persona lleva a cabo sobre sí misma y que evalúa si el esfuerzo realizado valió la pena o no lo valió la pena en relación con su conducta. Existen dos extremos: locus de control interno y locus de control externo.

El locus de control interno ocurre cuando una persona percibe que lo que ha ocurrido externamente es gracias a su comportamiento y tiene control sobre las consecuencias externas. Por ejemplo, cree en sus posibilidades frente a lo que ocurre externamente y sabe que esforzándose al máximo llegará lejos.

El locus de control externo sucede cuando una persona asocia al azar, a la suerte o al destino, el acontecimiento que ha ocurrido. Por ejemplo, atribuye su felicidad a otra persona o a la situación y no hay necesidad de esforzarse la felicidad está dada.

Estos extremos son importantes, ya que si una persona piensa que lo que ocurre a su alrededor no depende de ella/él, es posible que no actúe para cambiarlo. Por ejemplo, en el primer deseo ¡BAJAR DE PESO!, si una persona piensa que no tiene el control sobre bajar de peso, es posible que no haga nada para cambiarlo, ni siquiera entender cómo funciona el cuerpo con la ingesta de comida (posición ante el control externo). En cambio, si una persona piensa que tiene el control sobre bajar de peso, es posible que este motivado para cambiar sus hábitos y costumbres en la ingesta de comida e, incluso, pueda enseñar a otros lo aprendido (posición ante el control interno).

Las personas con personalidad de locus de control interno tienen las siguientes características: son propensos a tomar responsabilidad por sus acciones, suelen rendir más cuando pueden trabajar a su ritmo, tienen un sentimiento alto de autoeficacia o autoconfianza y suelen ser más sanos, entre otros. Por el contrario, una persona con personalidad de locus de control externo tiene las siguientes características: Atribuyen a la suerte, el destino, las circunstancias o a otros por sus éxitos, no creen que puedan cambiar las situaciones adversas y son más infelices, entre otros.

Es importante entender que nadie es 100% locus de control interno o externo; todo es relativo y nada es absoluto.

Así que repitamos el primer acto con el enfoque de locus de control interno, es decir, todo es gracias a mi comportamiento y no al destino.

La acción es el 31 de diciembre en CDMX a las 12:00 a.m. en punto, en casa de un mexicano común, pero leyó y comprendió este artículo.

ACTO PRIMERO

ESCENA PRIMERA

-Suenan las doce campanadas.

-Campanada de la 1ra. a la 12va. (una sola uva) ¡Mi único propósito (no deseo) es entender que personalidad debo tener como individuo responsable, así como, desarrollar el pensamiento de locus de control interno para lograr mis objetivos.

Las once uvas restantes disfrútalas a tu ritmo y observa a toda tu familia y amigos como entorpecen sus deseos al tratar de abarrotar su boca con las uvas.

Ahora sabes que lo primero es trabajar en el pensamiento de locus interno, lo segundo es ponerlo en práctica y lo tercero es crear un plan de acción para cada propósito durante todo el año y no deseos guajiros que se desvanecerán como las doce campanadas.

Dicen los expertos que para cambiar solo se necesita de una intención (una sola uva) y de millones de mecanismos para logarlo (conocimiento, comportamientos, medio ambiente, etc.).

¡Feliz año nuevo! o mejor dicho ¡Próspero locus de control interno para tus propósitos de año nuevo!

¡Recuerda!: El cambio es la mejor opción.


Raúl Javier Ortega Santibañez
Consultor Senior Change Management en ac novus. Profesional certificado en administración del cambio (PROSCI) con 10 años de experiencia en gestión de proyectos y resistencia al cambio (modelo ADKAR).

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