La consultoría nace para responder preguntas y se renueva con la generación de ideas. Por lo general, identificamos las fases del proyectos en setup, due diligence, assessment, design y transformation. Cada una de ellas, destinada a responder las preguntas asociadas.

¿Para qué?: Setup. Apunta a entender las razones por las cuales se establece el proyecto y la alineación a la Estrategia Organizacional. Es importante notar las diferencias entre el “por qué” y el “para qué”, ya que las respuestas podrían referirse al pasado o al futuro, respectivamente.

¿Qué?: Due diligence. Qué debemos tener, qué nos dicen que tenemos y qué realmente tenemos. En otras palabras, la información obtenida es clasificada entre documentos válidos o legales, supuestos y realidad.

¿Cuál?: Assessment. Incluye un análisis profundo de los gaps identificados como diferencias durante la fase anterior.

¿Cómo?: Design. Superar dichas diferencias (que no es lo mismo que cerrar los gaps), mediante el diseño de una solución apropiada y creativa de acuerdo a la Estrategia Organizacional.

Si te preguntas “¿por qué?”…entonces ya estás desarrollando las lecciones aprendidas.

Transformation. La creatividad en el diseño de las recomendaciones durante la fase anterior impactará directamente en los resultados. La transformación incluye un plan de mejora o superación y por ende, su intención es modificar el estado actual hacia uno deseado y generar impactos financieros y operativos.

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